ABRIL DE 2011 - LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL
Nunca encontraremos las palabras adecuadas para darles las gracias a todos los que han hecho posible que, por fin, el presunto asesino de María José esté entre rejas. Nos hemos pasado los últimos quince años aporreando puertas y conciencias. Lo hacíamos porque queríamos recuperar a nuestra hermana, saber qué pasó y poder así cerrar un capítulo desgarrador de nuestras vidas que dura ya quince años; pero también porque nos aterrorizaba la idea de no ser capaces de impedir que, el ahora imputado y encarcelado, pudiera hacer desaparecer a alguien más. Desde el 19 de agosto de 1996 tuvimos clara su implicacion en la desaparición de María José; un mes después, y así se lo manifestamos a la investigación, supimos que Ramiro Villaverde estaba implicado también en otra desaparición. Nadie nos quiso escuchar entonces. Hace casi diez años, tuvimos que escuchar cosas como que "es posible que haya una tercera o una cuarta víctima", pocos segundos antes de que la persona que pronunció estas palabras se negase a colaborar de la forma en que se lo solicitaba la familia y los investigadores del caso. Hemos tenido que escuchar cómo se esgrimía reiteradamente el derecho a la presunción de inocencia ante la inexistencia de pruebas físicas, es decir, sin un cadáver; a pesar de que sabían que aplicar ese derecho con carácter absoluto equivale a darle cobertura a un hombre que presuntamente se dedica a matar y ocultar los cadáveres; es sencillo: si no hay cadáver, no hay delito. Han tenido que pasar quince largos años para que se haga lo que debió hacerse en aquel momento... pero no debemos perdernos en discusiones inútiles sobre qué se hizo, porqué y cómo se hizo, porque es evidente que alguien, o muchos, no hicieron bien su trabajo. Es absurdo derrochar energías con algo que no tiene arreglo, ahora no es el momento de los reproches. Ahora es tiempo de aunar esfuerzos, de trabajar juntos para esclarecer los hechos, es tiempo de encontrar a María José, es tiempo de colaboración entre todos los puedan aportar cualquier información, datos, ideas, tecnologías. Es tiempo de colaboración estrecha entre los profesionales que pueden hacer que nuestra pesadilla tenga un final. Somos conscientes de que nos queda un largo camino que recorrer pero, como siempre, seremos capaces de continuar. María José se merece que lo hagamos. |