2.920 DÍAS DESPUES... TODO SIGUE SIN RESPUESTA
María José desaparece el 15 de agosto de 1996, había quedado con un amigo para “cantarle las cuarenta”. Esta persona niega haberla visto, haber quedado o hablado con ella. La policía y los jueces tienen pruebas de que miente, pero “mentir no es delito”, y mientras no aparezca un cuerpo (que el habrá hecho desaparecer convenientemente) o alguna prueba (que nadie parece buscar) no existe un delito por el que se le pueda imputar. Nos preguntamos ¿tiene algún sentido la mentira si no se es culpable?. ¿Tenemos que esperar a que tenga la gentileza de confesar qué ha hecho con el cuerpo de María José?
De el sabemos que, bajo su apariencia de persona encantadora, es un ser agresivo que no tiene reparos en quemar el coche de su ex-novia, no le importa hacer salir de la carretera el coche de sus compañeros de trabajo en un pique absurdo, encierra a otra compañera en un armario durante tres horas, se dedica a intimidar a compañeras con contratos en prácticas ...
Pero hay cosas mucho más graves: otra persona desapareció después de que este hombre lo amenazara de muerte delante de testigos. Lo último que se sabe del desaparecido, José Ramón, es que este individuo le abordó de madrugada, a la salida del trabajo y le convenció para que le acompañase en su coche para “hablar”. El juez y el fiscal que llevan el caso, en la Audiencia de Pontevedra, no encuentran ninguna relación entre este caso y el de María José, y se niegan a que se unifiquen los expedientes (“solo” coinciden en las circunstancias, el sospechoso, la coartada...) Por no querer ni siquiera están dispuestos a practicar las diligencias que les solicita la policía, porque “después de tanto tiempo, no se puede molestar a un ciudadano” para hacerle preguntas, aunque sea sospechoso de asesinato. ¿Que pasaría con sus brillantes carreras si reabrieran una investigación sin tener “garantías de éxito”? Porque eso es realmente los que les preocupa: su curriculum ¿Que quieren, que se lo entreguemos convicto y confeso?
La policía está convencida de que estamos ante un doble asesino, pero ¿qué hace?: NADA. Los representantes de la judicatura, a nivel personal, y alguno a nivel profesional, también creen lo mismo, pero ¿qué hacen?: OBSTRUIR, o en el mejor de los casos NADA.
Nos piden que tengamos paciencia, que no revelemos datos que puedan comprometer la investigación ¿es que hay alguna?. ¿Quieren que nos callemos que José Ramón y María José han desaparecido después de haber quedado con el?. ¿Quieren que nos callemos que existen sospechas de que este individuo esté nuevamente relacionado con un asesinato perpetrado hace menos de un año?. ¿Quieren que la opinión pública no se entere de que un asesino anda suelto y nadie hace nada?.
Desde hace ocho años les venimos pidiendo lo mismo: si no pueden demostrar su culpabilidad, al menos demuéstrennos que no tiene nada que ver; excúlpenle, libérenle de nuestras sospechas si es que son infundadas. Pero ni siquiera eso han sabido hacer. ¿Qué nos queda? Sabemos quien es, donde vive, donde trabaja,... sabemos que ha matado a María José y probablemente a otras dos personas... ¿Esperan que nos quedemos quietos toda la vida esperando a que ellos hagan algo?. |